El uso de compuestos sintéticos se estudia como una alternativa a los aceites esenciales de las frutas preferidas por los murciélagos, que a través de las heces dispersan semillas y con ello, contribuyen a reforestar y recuperar suelos dañados.
Traducción: Ana Isabel Rodríguez
Fotos: Gledson Bianconi / Embrapa
Paraná, Brasil. – La atracción que ejercen las esencias aromáticas de las frutas sobre los murciélagos dispersores de semillas es un recurso ya conocido. Pero, de acuerdo con investigaciones realizadas por especialistas de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) Florestas (PR), del Instituto Federal de Paraná (IFPR) y de la Pontificia Universidad Católica (PUC-PR) de Paraná, también es posible atraerlos utilizando compuestos aromáticos sintéticos o fracciones de estos.
Este descubrimiento abre el camino a una alternativa potencialmente más barata y más sencilla que el uso de aceites esenciales puros, además de reducir la necesidad de recolectar frutos silvestres en la naturaleza.
Los resultados del estudio, realizado por los investigadores Gledson Bianconi (IFPR), Lays Cherobim (PUC-PR) y Sandra Mikich (Embrapa Florestas), fueron presentados en la publicación “Tecnología de restauración forestal basada en la atracción de murciélagos dispersores de semillas”; y están dirigidos a investigadores, técnicos ambientales, gestores públicos, productores agrícolas y ONG involucradas en proyectos de restauración ecológica.
De acuerdo con Embrapa, el uso de compuestos sintéticos se estudia desde 2003 como una técnica alternativa a los aceites esenciales de las frutas preferidas por los murciélagos –que son frutívoros–.
Guiados por el olfato, los murciélagos sobrevuelan las regiones y dispersan semillas mediante las heces, provocando una “lluvia de semillas” naturales que acelera la recuperación de la vegetación.
“Los estudios demostraron que los muerciélagos de los géneros Artibeus, Carollia y Sturnira se sientieron muy atraídos por aceites esenciales de los frutos de plantas correspondientes a lo géneros Ficus (higueras), Piper (jaborandí) y Solanum (tomates silvestres). Esa atracción aumenta significativamente la dispersión de semillas”, explica la investigadora Sandra Mikich.
Durante los últimos seis años, los investigadores analizaron fragmentos de los aceites esenciales, así como de sustancias similares producidas artificialmente.
“Trabajamos en identificar las partes de los aceites naturales que eran responsables de la atracción en los murciélagos. Pero lo mejor fue que pudimos constatar que los compuestos sintéticos disponibles en el mercado tienen un efecto de atracción similar a los naturales si se utilizan en pequeñas cantidades”, agrega Mikich.
Esta técnica es una alternativa complementaria basada en semioquímicos, sustancias que transmiten señales químicas que influyen en el comportamiento de los organismos.
Por su parte, la investigadora de PUC-PR, Lays Cherobim, destaca que el uso de sustancias sintéticas aporta beneficios ambientales inmediatos.
“Esta solución evita la recolección intensiva de frutos silvestres en la naturaleza, que son necesarios para extraer aceites puros. Muchas veces, 500 gramos de frutos rinden apenas algunas gotas de aceite esencial”, apunta.
Una restauración más barata, rápida y diversificada
La restauración de los ecosistemas degradados es un desafío global, especialmente en biomas fragmentados como la Mata Atlántica, de la cual queda apenas 12% de la extensión original, de acuerdo con el “Atlas de Recursos Forestales de la Mata Atlántica”, elaborado por la Fundación SOS Mata Atlántica y por el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe).
En este contexto, el investigador Gledson Bianconi (IFPR) destaca que la gran diferencia con el uso de aromas sintéticos es la integración entre bajo costo, simplicidad en la operación y la eficacia ecológica.
“El uso de compuestos aromáticos sintéticos hace la estrategia operacionalmente más simple y permite la aplicación en mayor escala, incluso en áreas extensas o de difícil acceso. La propuesta consiste en estimular procesos naturales de dispersión de semillas reduciendo la dependencia exclusiva de la siembra de plántulas y aprovechando el propio funcionamiento ecológico de la fauna”.
Asimismo, Cherobim asegura que esta alternativa es más práctica que la siembra directa de plantas autóctonas. “Producir y mantener plantas nativas exige un proceso largo y costoso: implica conocer el ciclo de la especie, recolectar las semillas, germinarlas en invernadero, acompañar el desarrollo y luego sembrar la plántula”, detalla.
Además de los beneficios económicos que aportan las esencias sintéticas, también se obtienen ganancias en materia de biodiversidad. Los murciélagos frutívoros están presentes en diferentes regiones tropicales y subtropicales, lo que indica un alto potencial de adaptación de esta técnica en diferentes biomas.
La dispersión a través de las heces transporta semillas de especies pioneras y secundarias, encontradas en restos forestales próximos y raramente utilizadas en reforestaciones convencionales, con lo cual se enriquece el ecosistema.
Próximos pasos
A pesar del gran potencial en el uso de esencias sintéticas, los investigadores destacan que son necesarios nuevos estudios para definir protocolos específicos de aplicación y evaluar el impacto de esta técnica de regeneración vegetal en el largo plazo.
De acuerdo con Mikich, los científicos planean identificar nuevos compuestos, medir la atracción de cada uno de estos y probar equipos de monitoreo nocturno, como cámaras infrarrojas.
“Este es un avance significativo en soluciones basadas en la naturaleza; esta técnica refuerza el papel fundamental de los animales en el mantenimiento y la restauración del equilibrio ecológico”, destaca.
Cabe destacar que esta iniciativa está alineada con los Objetivos para el Desarrollo Sustentable (ODS) de Naciones Unidas, especialmente los objetivos 12 (Consumo y producción responsable) y 15 (Vida terrestre).
¿Cómo funciona la dispersión de los aromas en el campo?
Para aplicar un aroma en el área que se busca recuperar, los investigadores utilizaron un tapón de goma, similar al de un frasco de medicina. Inicialmente, se intentó utilizar papel de filtro, pero el método fue descartado porque el olor se evaporaba demasiado rápido y además, el agua de lluvia lavaba el producto.
Por otra parte, el tapón de goma tiene “poros” que absorben las sustancias y las liberan gradualmente. En pruebas realizadas, el dispositivo mantuvo la liberación de los aromas por un periodo de 20 a 25 días.
Estos dispositivos fueron colocados colgados en árboles; de acuerdo con Mikich, no hay una regla estricta en cuanto a la distancia entre estos. “Los murciélagos perciben el olor en cuanto sobrevuelan las áreas abiertas y comienzan a circular por la zona tratando de localizar e fruto. El aumento en el tiempo que los murciélagos permanecen en el área eleva las probabilidades de que defequen, lo que da como resultado que las semillas lleguen directamente al suelo degradado”.
Con información de Embrapa






